Mi vida antes de la operación

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Mi vida antes de la operación, importante cuestión…

Era una chica de 25 años, con una vida normal, estudios, trabajo, familia, amigos… No tenía ninguna carencia en mi vida, pero algo no funcionaba bien. Era jóven, y tenía la sensación de que no hacia todas las cosas que debería hacer o que me apetecían hacer. Y es que estaba inmersa en una depresión. ¿Por qué? Básicamente pesaba 130 kg, tenía obesidad mórbida, y no estaba absolutamente nada agusto conmigo misma. No solo ya en el físico, que era el factor más importante, pero eso afectaba a otros aspectos de mi vida, como mi carácter, mi forma de ver la vida, mi forma de actuar… Era una persona muy introvertida, que las situaciones fuera de la zona de confort me creaban ansiedad y no estaba dispuesta a asumir grandes cambios.

Junio

Me cohibía en muchas cosas, salir de fiesta era un momento muy tenso, estaba ya obsesionada con que se iban a meter conmigo o reírse de mí, cosas tan simples como pedir en una barra, me suponían mucho estrés y agobio. Evitaba mirarme a los espejos, en el baño por ejemplo siempre me vestía de espaldas para evitar verme, porque me producía muchísimo rechazo. Y claro eso me hacía estar de mal humor con la gente más cercana, por ejemplo, con mis padres. Les contestaba fatal, vivía encerrada en mi habitación y prácticamente no hacia vida familiar. Me daban arranques de ira, tiraba cosas, me autolesionaba, comportamientos llenos de ansiedad y rechazo. Mis padres ya no sabían que hacer conmigo, me habían llevado a miles de endocrinos, nutricionistas, dietas milagrosas… Pero no cambiaba el chip del todo, y a la mínima me miraba y pensaba, no voy a ser capaz, siempre seguiré así y me derrumbaba y echaba todo por el suelo. Me valoraba muy poco, y en cuanto a parejas, en cuanto me dieran el más mínimo afecto, caía prendida, incluso dejando que me tratasen fatal.  Me diagnosticaron trastorno por atracón, esto quiere decir, que cuando me sentía mal o estaba triste me daba por comer cantidades muy exageradas a escondidas, lo que en  lugar de mejorar mi estado lo empeoraba ya que me hacía engordar más, y sentirme peor. Con lo que estaba en un círculo vicioso.

Desde ya pequeñita siempre he estado rellenita, pero en el año 2015 llegue a mi tope, y tenía que buscar alguna solución, algo más tajante que nunca, y fue cuando llorando y muerta de vergüenza pedí ayuda a mis padres y empezamos a buscar cirujanos para realizarme la reducción de estómago.

4 Comment

  1. ¡Ana eres valiente! y no lo digo por compartir esta experiencia, lo digo por atreverte a cumplir tus sueños. Eso Ana, en este momento que vivimos es solo para valientes, todo un ejemplo a seguir y yo te admiro por ello. ¡Enhorabuena!

  2. Chris says: Responder

    Ana, eres una increíble persona y preciosa. Siempre te lo he dicho. Te doy un consejo, que nada ni nadie te trate mal. Tú eres la que guía el timón de tu vida y no hay nada que nos detenga. Ánimo y como decimos en Canarias: siempre pa’lante mi niña. Besos enormes, guapa.

  3. carmenfernandez says: Responder

    Ana MI AMOR,como madre tuya que soy ,todo lo que he leido es tan cierto y dramático que con lágrimas en los ojos te digo que eres muy valiente,inmensamente sensible, espectacularmente buena y muy volcada en los demás.Has empezado una vida nueva que estoy segura vas a conquistar.Te mando todo mi ánimo y cariño.Te quiero.

  4. Clarabella says: Responder

    Anita esto es increíble lo que escribes y compartes con nosotros. Tienes mucho valor!

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